Antonio Segura se ha ido. Como era él, sin hacer demasiado ruído. Antonio Segura, Toni, mi amigo desde hace casi 30 años. Las cosas que aprendí y compartí con él forman parte de mi memoria emocional más querida. Todo lo que compartí con él y con Ana, su mujer, un baluarte imprescindible para que Toni fuera quien era e hiciera lo que mejor hacía, escribir.
Para los aficionados a los tebeos, Antonio Segura es un referente; un guionista que revolucionó el modo de contar historias, llevando el medio a su estado más creativo y maduro. El trabajo de Antonio se basaba en una cultura enorme, fruto de su voracidad lectora. Pasaba con vertiginosa facilidad de una materia a otra, sobre todo la historia que tanto le apasionaba y que tan bien analizaba.
Pero Antonio Segura era además de guionista, autor tetral y escritor. Era además un conversador inteligente y crítico, firme y leal a sus conviciones, lo que hoy en día resulta tan difícil de encontrar.
Su pasión por la ciencia ficción le llevó al cómic y así sus primeras series y personajes de éxito, transitaban ese género: Orca o Bogey son ejemplos de su fértil y afilada imaginación.
